Reconquista de Chile: La guerra de Zapa. Los movimientos de Manuel Rodríguez. Parte I




Octubre 1814

El sueño de Carrera se acaba en el Desastre de Rancagua. Es un encontrón abrupto con la realidad del país que quiere gobernar; sus defectos, debilidades y confrontaciones se han acumulado durante todo el tiempo de su mandato para estallar en esta ciudad.

Esta batalla marca un antes y un después en el proceso de Independencia de nuestro país. Es el punto de inflexión, no tan sólo en el espíritu de los chilenos, sino que es mencionado y reconocido por distintos próceres de su época como la gran gesta de un pueblo en pos de la libertad. Es un ejemplo de valor y coraje en el que cerca de 4.000 hombres, sin mayor preparación militar, apenas vestidos y con pobres equipamientos fueran capaces de mantener la lucha durante 36 horas continuas en situación extrema frente a un poder militar consagrado como fueron las fuerzas de Mariano Osorio. Es en esta batalla en que el pueblo se da cuenta que, si mejora sus condiciones, si se prepara adecuadamente, luchará de igual a igual pero vencerá y lo logrará en honor a sus caídos.

Por otro lado, también es necesario salvar lo que se pueda para emigrar a Mendoza, patria independiente donde pueden obtener refugio aquellos que serán perseguidos. La capital, Santiago, queda casi deshabitada y a merced de los realistas que hacen su entrada triunfal el día 5 de Octubre de 1814. Son recibidos entre vítores e iluminaciones.


Batalla de Rancagua


En los emigrados de la batalla va Manuel Rodriguez, amigo y secretario personal de José Miguel Carrera  y, pese a haber tenidos desavenencias con él, ha permanecido a su lado y lo ha ayudado en algunas circunstancias difíciles.

Es él quien lo esconde en su casa luego que los Carrera huyeran de la prisión realista en Talca y el gobierno de la Lastra lo buscara. Son los hermanos, Carlos y Manuel quienes acuden a su llamado y convocan a la gente de Santiago que apoye el último golpe de estado de José Miguel. Es Manuel Rodríguez, en su papel de secretario, quien firma sentencias y decretos junto a José Miguel Carrera y acompaña a la familia durante el penoso viaje desde Santiago a Mendoza.

El ejército de Chile, dividido fuertemente, cruza a Mendoza en dos bandos irreconciliables. San Martín toma partido por O’Higgins y desprecia a Carrera que quería ser reconocido como Jefe de Chile. Estas desavenencias produjeron desórdenes en la ciudad que San Martín no estaba dispuesto a tolerar, así que decretó el acuartelamiento de las tropas de Carrera y continuó con los preparativos del ataque a través de la cordillera.

La ciudad de Mendoza estaba convertida en una fábrica de guerra. Se disciplinaba a la tropa, se confeccionaban armas y vestimentas para el ejército más grande conocido hasta entonces en estas latitudes. Era un plan ambicioso y, según muchos contemporáneos, imposible de realizar, pero el tesón y conocimiento desplegado, más el convencimiento de cada uno de los participantes logró que se alcanzaran los objetivos con éxito.

El plan de operaciones establecido por San Martín, consideraba dos aristas: mantener ocupadas las fuerzas de Perú, conteniendo su avance y descentralizando sus fuerzas por el Norte, específicamente en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy. A cargo de estas tropas estaba Miguel Martín de Güemes con su guerrilla gaucha.

El segundo campo de operaciones era por el Oeste, el territorio de Cuyo y Chile. En Cuyo, provincia de cual era gobernador, con su capital Mendoza, se establecieron los cuarteles generales, maestranzas, abastecimientos, etc. Tal como se mencionaba antes, estaba transformado en una ciudad militar. 


Ejército de los Andes


El territorio chileno era vital para el éxito del plan de San Martín. Originalmente pensado en llegar a un territorio libre y amigo desde donde asentarse y partir por mar para atacar Lima (que quedaría bajo dos frentes), desde la caída del gobierno de Carrera, volvía a ser parte del imperio español, por tanto era necesario ir hasta allá, liberar al país y luego continuar con el plan.

Esta cooperación internacional no eran tan impensada como puede creerse. Chile y las Provincias del Río de la Plata se habían apoyado mutuamente en sus procesos independentistas. Es así como en 1811 se envió desde Chile la Expedición Auxiliadora de Buenos Aires para apoyar a esa ciudad en su afianzamiento contra las autoridades españolas. Participó durante el Bombardeo de Buenos Aires en julio de 1811. También estuvieron presentes en durante la revolución de octubre comandada por San Martín y Alvear quienes, llevando a sus tropas a la Plaza Mayor exigieron que el cabildo reasumiera la autoridad que el pueblo le había conferido el día 22 de mayo de 1811. Las tropas chilenas no se presentaron en la Plaza Mayor, pero sí estaban confabulados con los revolucionarios por ser ellos quienes custiodiaban los depósitos de pólvora y además, el número de sus tropas eran la mitad de las que se encontraban frente al Cabildo. Finalmente, y en vista de las acciones bélicas emprendidas por Carrera en Chile, la Expedición vuelve al territorio nacional en Junio de 1813.

Por su parte, el gobierno de Buenos Aires, envío a Chile al Batallón de Auxiliares Argentinos, cuerpo formado por cerca de 300 plazas al mando del teniente coronel don Santiago de la Carrera. Al llegar Santiago y, en vista del recelo que despertaba el alcance de nombre entre el teniente coronel y el general Carrera de Chile, la Junta de Argentina ordenó al teniente coronel Marcos Balcarce que tomara el mando. El segundo jefe era el sargento mayor Juan Gregorio de Las Heras.

Firmado el Tratado de Lircay, los auxiliares sienten que no son necesarios en el país producto de las condiciones de dicho tratado que interrupiría la alianza con las Pronvicias del Río de la Plata por lo que deciden volver a su patria. Ocurre un nuevo golpe de estado de José Miguel Carrera quien les exige su ayuda en la lucha contra O'Higgins. Ellos se mantuvieron al margen. Por una tormenta en el paso cordillerano debieron detener su marcha y se encontraban en Santa Rosa de los Andes durante la emigración chilena post Batalla de Rancagua.


Viajando a Mendoza


Fue este batallón quien auxilió a las tropas escoltando a cerca de 2000 emigrados desde Chile. Pero como traían consigo la división entre carreristas y o'higinistas, sus destinos fueron también distintos.

Quienes estuvieron dispuestos a incorporarse al Ejército de los Andes fueron absorvidos en Mendoza y los carreristas que no quisieron seguir a San Martín por su relación con José Miguel Carrera, fueron enviados a Buenos Aires para ser incorporados en el Ejército del Norte.



Marzo 1815

Manuel Rodríguez, amigo personal de los Carrera tuvo que convencer de su patriotismo a San Martín y desligarse de sus amistades para que éste le concediera alguna misión durante este período.

San Martín ya había comenzado a enviar a distintos emisarios hacia Chile con el fin de conocer a situación de nuestro país. En un principio enviaba gente común, arrieros, mulatos e incluso negros. Pero necesitaba conocer a situación del ejército en detalle. También influyó que muchos de sus primeros espías no sabían escribir, por lo que la información no era siempre fidedigna. Comenzó a reclutar a soldados chilenos, ya fueran o’higginistas o carreristas, entre ellos destacan: Pedro Aldunate Toro, nieto del Conde de la Conquista,  Pedro Antonio de la Fuente, Diego Guzmán Ibáñez.  Ramón Picarte, Miguel Ureta, Patricio Alcántara, Juan Pablo Ramírez, Antonio Merino, Santiago Bueras. Para salir de Mendoza sin levantar sospechas, San Martín les extiende una orden de destierro y eran enviados a San Luis, de esta forma, podían entrar a Chile haciéndose pasar por realistas o por soldados arrepentidos.

La orden de destierro era la siguiente:

“Siendo perjudicial la presencia de V. en esta ciudad por razones que este gobierno manifiesta a la superioridad con esta fecha, se pondré V. en marcha en el preciso término de veinticuatro horas para la ciudad de San Luis, a cuyo gobernador se le avisa lo conveniente, y sirviéndole esta de suficiente pasaporte”.

Octubre 1815

El día 15 de octubre parte Manuel Rodriguez desde Mendoza en compañía de Juan Pablo Ramírez, quien iba designado a la zona de Colchagua y de Domingo Pérez, asignado a Aconcagua y él que debía instalarse en Santiago. Cada uno viaja con sus respectivos asistentes, entre ellos, Basilio Venegas, más conocido como Fray Venegas, quien detalla sobre la entrevista que tuvo con San Martín:

“Llegué a Mendoza sin auxilios, me presenté al señor don Miguel Zañartu y a don Pedro Truxillo para que me presentasen ante el general San Martín, para ver si podía conseguir colocación en algún destino. San Martín preparaba entonces el envío de emisarios a Chile” … “Me preguntó si conocía a José Miguel Neira, le dije que sí, pero que había oído decir que se había dado de salteador. Me ordenó que debía marchar para Chile, al día siguiente, 16 de octubre de 1815, acompañando a don Juan Pablo Ramírez, a don Domingo Pérez y a don Manuel Rodríguez”… “En la misma noche del día 15 de octubre de 1815, marcharon don Juan Pablo Ramírez y don Domingo Pérez, para pasar la cordillera por el sur del Maule y don Manuel Rodríguez por el camino del Maipo, por el Portillo, dirigiéndose a la Hacienda de la Arboleda, donde se encontraba su amigo, don Jorge Ureta.”

Tal como decía, Juan Pablo Ramírez estableció su zona de acción desde Colchagua hasta Talca e incluso Concepción. Manuel Rodríguez se dirigió a Santiago, su primera zona de movimiento y también se desplazó por sectores de Colchagua en conjunto con Ramírez.


Iglesia Santo Domingo


Ya en la capital, eligió como punto de reunión con sus partidarios las iglesias de Santiago:

“El sujeto que me haya de buscar y ver, se presentará cuando llegue al destino de su misión, en la Iglesia de Santo Domingo, en el primer altar que hay al lado izquierdo de la entrada principal. Allí se presentará a las seis de la mañana y de noche a la hora de rezar el rosario. Las señas de que sea el sujeto que yo busco y necesito, serán las siguientes: La cara amarrada con un pañuelo colorado como que está con dolor de muelas, un parche negro en el carrillo derecho, hincado de rodillas cerca de la tarima del altar, y las dos manos puestas en forma de rezar. La contestación mía, para que el sujeto se me descubra y yo lo pueda hablar, será el hincarme junto a él, besar el suelo y poner las manos del propio modo que el enviado las tiene. Dando al último un suspiro.”

Instrucciones de San Martín

  • -      Cada uno de los enviados a Chile debía recabar la siguiente información:
  • -          Opinión patriótica de cada provincia
  • -          Estado de la disciplina
  • -          Fuerza efectiva del enemigo
  • -          Estado de su táctica e instrucción
  • -          División de sus armas, infantería, caballería, artillería, etc
  • -          Cómo se hallan pagas y vestidas esas tropas; y qué opinión tienen a favor de la causa de América; y puntos ocupados por distintos cuerpos.
  • -          Averiguar, si es posible, el plan de defensa y ataque del enemigo
  • -          Puntos que cubren con sus avanzadas y número de que se componen
  • -          Noticias de Lima y Perú
  • -          Qué número de caballos y mulas y puntos que ocupan
  • -          Qué clase de trabajos militares ha hecho el enemigo
  • -          Qué buque de guerra o armados tiene disponibles y puertos en que se hallan
  • -          Qué progreso han hecho nuestras fuerzas navales
  • -          Nombre de sus regimientos y jefes, y opinión que cada uno merece
  • -          Si ha inconvenientes entre los cuerpos, y estos con el pueblo
  • -          Si son perseguidos con violencia los patriotas

Noviembre 1815

En Noviembre de ese mismo año, parte José Miguel Carrera a EE.UU con el objetivo de conseguir apoyo para su proyecto independentista.

Mientras tanto en Chile, dos de los espías enviados por San Martín, Diego Guzmán y Ramón Picarte, se hacen apresar para, de esta forma, conseguir parte de las informaciones solicitadas por San Martín. Estuvieron en un largo juicio y, finalmente, fueron puestos en libertad. Durante su cautiverio, Manuel Rodríguez se disfrazó de pordiosero y los visitó en la cárcel. Así pudo enviar los datos a San Martín.

Diciembre 1815

En el mes de Diciembre, ocurre la llegada del nuevo gobernador de Chile, don Francisco Casimiro Marcó del Pont, quien desembarca en Valparaíso y llegó con toda la pompa y lujo que su vida en la corte de España le pudiera permitir. Además, para demostrarle a todos su categoría, cada uno de sus bandos iba precedido de todos sus títulos, es decir, de casi diez líneas de asignaciones.


Francisco Casimiro Marcó del Pont


“Don Francisco Casimiro Marcó del Pont, Anjel, Díaz y Mendez, caballero de la órden de Santiago, de la real y militar de San Hermenejildo, de la Flor de Lis, mestrestante de la real de Ronda, benemérito de la patria en grado heróico y eminente, mariscal de campo de los reales ejércitos, superior gobernador, capitán jeneral, presidente de la real audiencia, superintendente, subdelegado del jeneral de real hacienda y del de correos, postas y estafetas, y vice patrono real de este reino de Chile.”

Medidas dictadas por Marcó del Pont en enero de 1816:
-      
    Prohibición de solicitar la rebaja del pago de impuestos dictados por Mariano Osorio, menos aun no pagar la contribución mensual bajo penas severas

-          “Ningun transeúnte, estante o habitante de la jurisdicción bajo mi mando, de cualquier clase, estado o condición que fuese, puede salir del recinto de la ciudad, por urgencia, pretesto o motivo alguno, sea el que fuera, sin espresa licencia del presidente, bajo la pena de pérdida y confiscación de todos sus bienes y encierro en un castillo si fuesen nobles y cincuenta azotes y diez años de presidio si fueran plebeyos.

-          Todos los vecinos que se hallasen en sus haciendas de campo se presentarían en la capital dentro del tercero día, si distaren veinte leguas, i si mas, dentro de ocho, bajo la misma pena.

-          Los que fuesen sorprendidos o descubiertos, aun por un testigo ménos idóneo, manteniendo correspondencia con los enemigos para darles noticias de lo que pasaba en Chile, o fomentando la deserción, o dando acojida a los desertores, sufrirán sin juicio ni sumario la pena de la horca o de fusilamiento i de confiscación de bienes.

-          Por último, todo transeúnte, pasante o habitante que tuviese en el campo o en la ciudad fusiles, escopetas, carabinas, trabucos, pistolas, sables, espadas, dagas o bastones de estoque, deberán presentarlos dentro del tercero día en el parque de artillería, donde serán convenientemente marcados para devolverlos a sus dueños a su debido tiempo; bajo apercibimiento de que, si rejistrada esa casa pasado ese término se hallare en ella arma alguna, su dueño sería, sin mas juicio ni sustanciación ahorcado o pasado por las armas y embargados todos sus bienes para la real hacienda y denunciante en parte que le toque, sin exceptuarse de esta pena los cómplices de esta ocultación, ni aún las mujeres mismas, las que no serán oídas por acciones ni excepciones, como cómplices del delito”

Enero 1816

El 17 de enero de 1816, se estableció por decreto, el Tribunal de Vijilancia y Seguridad Pública presidido por Vicente San Bruno. Tenían por misión mantener el orden dentro del reino, por lo tanto, sus atribuciones iban desde desarmar las maquinaciones contra el estado hasta velar por el cumplimiento de las ordenanzas de policía. 

Según las crónicas, se reunían en una sala del consulado (Bandera con Compañía, donde actualmente están los Tribunales de Justicia. En ese mismo lugar se constituyó la Primera Junta Nacional de Gobierno en 1810). Bastaba que algún vecino denunciara la sospecha de patriotismo en otro para que actuara el Tribunal. En todas las reuniones, fiestas o desórdenes, se hacía presente la autoridad ejecutando arrestos y procesos. Una de las formas en que realizaban éstos era obligar a los detenidos a  bajarse los pantalones hasta los tobillos y amarrados de manos, les ponían una vela en ellas y de esta forma, eran llevados a pie hasta las instalaciones del Tribunal. Así evitaban que escaparan exponiendo a los facinerosos a la humillación y el escarnio. Las penas por estas situaciones iban desde el arresto por una noche y pago de una multa si era noble, hasta los trabajos obligatorios en el Fuerte del Cerro Santa Lucía en el caso de plebeyos. 

Según José Zapiola, también cumplían con el mantenimiento de la higiene cuando la inmundicia llenaba la ciudad de Santiago. Muchas personas orinaban y defecaban en cualquier rincón de la ciudad, pero cuando eran descubiertos por los vigilantes del Tribunal, eran obligados a punta de espada, a tomar su “gracia” con las manos y llevarlas hasta el río, a modo de escarmiento.

Otra de las situaciones que jugaron en contra de Marcó del Pont, fue no haber dado curso cuándo y cómo correspondía al perdón real emitido en España para todos los presos políticos que estaban en la Isla de Juan Fernández. Esto produjo mucho descontento entre los ciudadanos que esperaban a sus parientes de vuelta. Del indulto real, Marcó tuvo noticias oficiales en febrero de 1816 y el pueblo se enteró en mayo. La orden fue acatada en octubre pero solo en parte, ya que se dio el indulto a quienes estaban desterrados dentro del reino pero con prohibición de volver a la capital y a los que estaban en Juan Fernández, se les mantuvo allí.

Gracias a las noticias falsas que San Martín lograba infiltrar en Chile, Marcó vivía esperando el ataque de los patriotas sin saber a ciencia cierta por dónde sería ni cuándo. Al tener novedades de barcos corsarios argentinos en el sur de Chile, pide ayuda a Perú, a unos barcos ingleses o a quien fuera pues estaba seguro que atacarían Valparaíso. En ese tiempo fue cuando llegó Brown a Chiloé.

Designó en los puestos de mando a españoles peninsulares a pesar de tener menos preparación o rango que los criollos realistas a quienes, con el tiempo, ya ni siquiera recibía en audiencia. Con el tiempo este tipo de conducta le fue haciendo ganar más enemigos todavía y produjo la desconfianza de la gente, aun entre los propios realistas criollos. Un ejemplo de esto fue la fracasada venta de los bienes que fueron embargados a los patriotas emigrados o detenidos en Juan Fernández. Estos fueron subastados a favor del gobierno, pero no hubo vecinos que presentaran ofertas por ellos.

También mandó a cerrar o entorpecer los pasos cordilleranos y dispuso patrullas en determinados puntos. Nadie podía enviar correos particulares a través de peones o emisarios privados y toda la correspondencia era revisada. También mandó construir un fuerte sobre el Cerro Santa Lucía para defender la ciudad si fuera necesario. Para evitar el gasto público, se empleaba en su construcción a los presos y detenidos por el Tribunal de Vijilancia como mano de obra.


Febrero 1816

Ya para el mes de Febrero de 1816, había aumentado los impuestos a la yerba mate y el azúcar (insumos imprescindibles en el país) y pedido erogaciones públicas para la construcción del Fuerte del Cerro. Además, en bando del 13 de febrero, prohibió “todos los juegos populares de carnaval (Carnestolendas, días previos al Miércoles Santo) y no solo en las calles públicas sino también dentro de las casas particulares. Por lo tanto no se podía utilizar máscaras ni disfraces, corredurías a caballo, juntas o bailes que provoquen a concurso i reunión de jentes que indiquen inquietud o causen bullicio, infieran agravio o provoquen a injurias no sólo en las calles públicas sino también en lo interior de las casas, bajo las penas de que al plebeyo se le darán cien azotes y será destinado por cuatro meses a la obra pública del cerro, i al noble de doscientos pesos por via de multa, sin perjuicio de la indemnización de daños i perjuicios que causaren. 


Chingana


En esa prohibición son comprendidos los paseos, juntas y paseos en el bajo que llaman de Renca,  sea por via de paso o por cualquier otro motivo, bien sea a caballo, en carretas, calesa o coche, cuyo uso queda enteramente prohibido para estos días”. También fueron prohibidas las casas de juego, de chingana y otros “focos de inmoralidad”

Manuel Rodríguez, escondido en Santiago, ve toda esta situación y busca la información solicitada por San Martín. El gobierno de Marcó sabe exactamente dónde está y lo que hace, lo mantiene vigilado, pero en ese tiempo se esperaba el ataque por mar, así que nada se hizo para lograr su detención. El mismo Rodríguez le escribe a San Martín para contarle que saben de su estadía en la capital:

“Se dice quitar el empleo a don Carlos Rodríguez. Él hizo amarrar a su subalterno Lefebre, porque le gritó: “eres un pícaro insurgente, queréis seguir el ejemplo de sus pésimos hijos, y te habéis alentado desde que sabes que está en el reino”.

Marcó intenta dar la  impresión de ser un buen gobernante pese a las disposiciones con que aprieta el puño. De esta forma, para dar un relajo al pueblo, celebra con una gran fiesta pública el primer aniversario del fin del cautiverio de Fernando VII.  Se decretó el día feriado, repique de campanas e iluminación general de la ciudad. Las tropas y funcionarios renovaron su juramento de lealtad y se realizó un banquete con los ciudadanos más importantes.

Rodríguez, testigo de esta situación, le escribe a San Martín el 25 de marzo de 1816:

“Si V. no quiere que use aquél documento, esté seguro de mi exacta deferencia. Pero no permita estar más tiempo sujeto a la opinión de emulos, y enemigos que no faltan a un hombre en revolución, por más que no haya cometido un crimen político que seguramente no tengo por intención. Estos señores patriotas solo se ocupan de criticar apocando. Yo no he tenido hasta ahora una carta capaz de manifestárseles. Ellos solo apetecen, y reciben bien las noticias de marchar ud al frente de 100 mil hombres.

En muy despreciable el primer rango de Chile. Yo solo lo trato, por oír novedades, y para calificar al individuo sus cualidades exclusivas para el gobierno. Cada caballero se considera único capaz de mandar. No quieren junta, por no dividir el trono. Pero lo célebre es, que en medio de esta ansia tarascal, se lleven con la boca abierta, esperando del cielo al ángel de la unión.

Muy melancólicamente informará de Chile cualquiera que lo observe por sus condes y marqueses. Mas la plebe es de obra, y está por la libertad con muchos empleados y militares. Vamos a otra cosa. Antes de tratarla, ha de estar ud en que la nobleza de Chile no es necesaria por el gran crédito que arrastran en este reino infeliz las canas y las barridas. Así es casi indispensable jugar con ellas, o a lo menos no declararles guerra hasta cierto tiempo”.

La gente media es el peor de los cuatro enemigos que necesitamos combatir. Ella es torpe, vil, sin valor, sin educación, capciosima, y llena de la pillería más negra. De todo quieren hacer comercio: en todo han de encontrar un logro inmediato; y si no a Dios promesas, a Dios fe, nada hay seguro en su poder, nada secreto.

La borrachera, y facilidad de lengua, que tachan generalmente a la plebe, y a las castas, nos impiden formar planes con ellas y aprovechar sus excelentes cualidades en lo demás. Pero son de obra, están bastante resueltas; y las castas principalmente tienen sistema por razón y echan de menos la libertad. Todos los artesanos desesperan faltos absolutamente de qué hacer en sus oficios.

La nobleza es tan inútil y  mala, como el estado medio. Pero llena de buena fe, y de reserva hacia el enemigo común: más tímida y falta de aquella indecente pillería; no le encuentro otro resorte que presentarle diez mil hombres a su favor cuando solo tengan tres en su contra.

El Español es nuestro menor y más débil enemigo. Está generalmente aborrecido en los pueblos. Su oficialidad y tropa, sin honor, ni sistema. Solos se envidian. Solo falta, quien los compre. Los Talaveras y Chilotes son los únicos que consideran su Rey. Aquellos no pasan de ciento, y estos que por falta de ilustración adoran la fantasma más despreciable, son tan miserables, y tan sin genio, que por dos reales atienden la lección más libre y la buscan al día siguiente, porque se repita la limosna. Son esclavos que harán lo que mande el amo, que mande

A Chile no le encuentro otro remedio que el palo. Preséntese invasión: las tropas desamparan sus jefes, como crean venir fuerza considerable: que los oficiales hay partido: los pueblos interiores, los virtuosos campos nos ayudan, y están libres de vicios, y sacrificados con impuestos. Pero es preciso inocular materialmente el sistema de la libertad. Es la chilena, gente que se catequiza.

El enemigo tiene tanta tropa enferma, que Grajales ha pedido, se boten las putas, para evitar una epidemia general en los soldados. Se las ha asustado con despacharlas a Osorno. En el hospicio, donde se decía recogerlas, es depósito de los miserables embargados para trabajar en Santa Lucía. Pasan de doscientas estas víctimas de la arbitrariedad.

Si V. no manda otra cosa, me marcho con la contestación  de esta carta, que espero muy pronto. Envíeme treinta o cuarenta onzas para cubrir mi crédito y costearme. Por falta de plata no continúan mis correos, ni puedo enriquecer de noticias los que envío. Los apuntes se pierden de guardarlos muchos tiempos y las mudanzas de alojamiento a carrera muchas veces, ya deshora, nada permiten acomodado, ni seguro. Ud. Estudie para entender esta ensalada, me cuesta trasnochar para escribir. Yo aprovecho la ocasión ya que no puedo comprarlas a tiempo.”

Esta era la situación de Chile, hecho el diagnóstico, comenzaba la etapa de ejecución y Rodríguez ya había decidido cómo y por dónde debía comenzar a trabajar.




Fuentes:
- Historia Jeneral de Chile, Tomo X. Diego Barros Arana
- Historia Jeneral de Chile, Tomo XI. Diego Barros Arana
- El ostracismo de los Carrera. Benjamín Vicuña Mackenna
- Manuel Rodríguez. Historia y Leyenda. Ernesto Guajardo
- La Dictadura de O'Higgins. Miguel Luis Amunátegui
- El paso de los Andes, crónica histórica... Gerónimo Espejo
- Historia de San Martín y la emancipación sud americana. Bartolomé Mitre

Imágenes obtenidas de internet.

La magia en Chile

Hechicería, magia, artes adivinatorias... ciencias tenebrosas, pactos demoníacos, brujería, todos nombres para lo mismo, dependiendo de quien esté hablando.

Desde siempre el hombre ha intentado explicar aquello que no puede entender y, aun ahora, pese a todos los avances tecnológicos y pruebas científicas, hay un mundo subterráneo, soterrado, lleno de explicaciones para cada una de las cosas que suceden y, muchas veces, los secretos trucos para hacer que las situaciones se tuerzan de acuerdo a nuestros deseos.



La magia admite varias clasificaciones. La primera es diferenciar entre magia "blanca" o "negra" de acuerdo si se utiliza para hacer el bien o el mal, respectivamente. Una y otra, vinculadas en terrenos paralelos a esta realidad, han coexistido desde siempre. Los cultores de la primera clase (magia blanca) han sido respetados por espantar epidemias, favorecer cosechas, controlar tempestades o adivinar tiempos de hambruna (las famosas vacas flacas). En cambio aquellos que se dedican a la magia negra, han sido aceptados con temor o simplemente, perseguidos.

Ya en la Roma Antigua (367 a.C) bajo el mando del Emperador Valente, se producía la primera persecusión masiva de brujos que luego sería tan repetida durante la Edad Media por la Inquisición.

Durante los siglos XVI y XVII Europa se vio convulsionada por una intensa persecución de brujas. Miles de personas murieron en la hoguera, ahorcadas, por torturas o privaciones. La mayoría por mano de la Iglesia Católica pero los protestantes, apenas comenzaron su existencia, se conviertieron en veloces condenadores y cazadores de este tipo de prácticas.

En 1484 el Papa Inocencio VIII promulgó la Bula Summis desiderantes affectibus, que establecía la persecusión en forma oficial y declaraba que muchas personas se habían alejado de Dios entregándose al demonio para, a través de hechizos y encantamientos, provocar enfermedades, matar seres humanos, dañar cosechas y ganados, evitar la procreación de niños y toda clase de abominaciones. Asimismo facultaba a dos frailes dominicos a proceder en contra de la depravación y obligaba a todo el mundo católico a prestarles la ayuda necesaria bajo pena de provocar la ira de Dios.

De esta forma se redacta el Malleus Maleficarum o El martillo de las Brujas, obra de los dominicos mencionados, Jacob Sprenger y Heinrich Kramer, publicado en 1486 y que llegó a ser el manual y guía en los tribunales de la Santa Inquisición contra los casos de brujería.



Dividos en tres grandes partes, empieza condenando a la mujer y su calidad de colaboradoras con el demonio. Luego establece el alcance de los poderes y en la última parte, detalla las formas y técnicas para descubrir, examinar, encarcelar, interrogar y torturar a las brujas. 

Según los frailes, la brujería "es una alta traición contra la Majestad de Dios", por lo tanto, toda persona, sin importar su dignidad, cargo o condición, debía ser sometida a tortura, siendo su confesión la mejor prueba de su herejía. 

Según estos conceptos, el mundo se dividía en dos: el mundo del bien, es decir, el Reino de Dios y el mundo del mal o Reino de Satanás. Un cristiano bien portado es modelo de virtud y moral mientras que un servidor de Satanás, estará siempre luchando en contra.



España no se vio ajena a magos, brujos y adivinos. Ya en 1592 las Cortes solicitaban que se pusiera freno a los "pecados, errores y delitos cometidos por la maldita arte de la quiromancia y otras semejantes supersticiones levantadas por el demonio". Se dice que, incluso Diego Velásquez tendría libros de artes adivinatorias en su biblioteca.

Todo esta mentalidad llegó a América junto con españoles y europeos que se establecieron acá. Su forma de ver el universo se sobrepuso a las costumbres y mitologías propias de esta tierra, haciendo del mundo esotérico un amasijo, un revuelto de ambos mundos.

Tanto así que para 1629 las autoridades en Lima hicieron una denuncia formal a la Santa Inquisición sobre los expertos en nigromancia (adivinar el futuro llamando a los muertos), geomancia (a través de círculos, puntos o líneas hechos en la tierra), hidromancia (a través de la observación del agua o líquidos), piromancia (a través de las llamas), onomancia (usando cálculos aritméticos con el nombre propio) y quiromancia (lectura de las líneas de las manos) que abundaban en el nuevo mundo.

Pero lo que no cambió fue la idea de que la debilidad humana se encarnaba en determinados individuos y aquellos eran víctimas de discriminación, menosprecio y control excesivo. Tal es el caso de las mujeres y los indios. En el siglo XVIII, tanto indios como mujeres no podían aspirar a una condición completamente humana. Incluso, legalmente, ambos eran considerados, algo así como "menores de edad" y por ende, debían estar bajo la autoridad de un hombre. De esta manera, siendo más "débiles" el diablo los corrompería fácilmente ya que no tendrían la calidad moral necesaria para combartirlo. Prueba de ello sería la tentación de Eva en el Paraíso.

Esta concepción de subordinación de indios y mujeres a los hombres "blancos" y "europeos" está tan marcada que incluso las leyes civiles tienen un fuerte carácter paternalista y protector con ambos.

Si bien las prácticas adivinatorias fueron perseguidas y condenadas, la eterna división entre la magia blanca y negra se dejaba sentir al momento de los veredictos. El rey sabio Alfonso X prohíbe a los adivinos "vivir en sus reinos y a sus súbditos encubrirlos; pero si, a pesar de esta prohibición, alguno usare de medios para conocer el porvenir, probado que sea, incurre en pena de muerte y sus encubridores deben sufrir el destierro perpetuo." Los hechiceros reciben también pena de muerte si han practicado magia negra. Si es blanca, o "con entención buena, como sacar demonios de los cuerpos de los hombres, o para desligar a los que fuessen marido e muger que non pudiessen convenir o para desatar nubes, que echasse granizo o niebe, porque non corrompiese los frutos o para matar langosta o pulgón" no sólo no debe ser castigada, sino que aun "deue recebir galardon por ello".



En Chile, tal como cualquier colonia española, se perseguían los delitos aunque pocas veces fueron sancionados. De hecho, anterior a 1587 solo se conocen tres casos documentados pero sin resolución por falta de pruebas. En contra de Francisco de Escobedo por hechizos, Juana de Soto por hechizos y supersticiones y Diego Mazo de Alderete, por quiromancia.

Bullado fue el caso de María de Encío, antigua concubina de Almagro y casada, a instancias de este último, con el capitán Gonzalo de los Ríos (ambos terminaron siendo abuelos de la Quintrala). En un juicio polémico, fue acusada de quiromancia, consultar con indias adivinadoras y de inducción al aborto. A lo que ella declaró: "si una mujer casada o doncella se sentía preñada y no de su  marido, por encubrir su fama podía matar la criatura en el vientre o tomar cosas con que la echase". Y cuando se le reconvino, se mantuvo en sus dichos. Sobre la lectura de manos, dijo que sólo sabía de la línea de la vida y que en su momento, consultó con unas indias para saber si un hijo suyo que estaba en la guerra (de Arauco) estaba vivo o muerto y que lo había hecho como pecadora y como madre.

Tiempo más adelante confesó que en una oportunidad, estando su marido en amores con una mestiza, pidió a una india que le diera algo para atraer a su marido y ella le dio una raíz que debía llevar colgando. Hizo eso hasta que un cura le dijo que era pecado.

Fue condenada a abjurar en levi, es decir, por faltas menores y al pago de una fianza de mil pesos ensayados junto con penas espirituales.

Fue llevada a Lima para el proceso en 1579 con gran escándalo, pero, pese a la sentencia favorable, en una carta fechada en 1581 todavía estaba en las cárceles secretas, sin dinero para volver y pidiéndoselo a su  marido (dueño de unas minas de oro) quien demoró más de un año en enviárselo.

Finalmente, fue nuevamente acusada, esta vez de matar a su marido vertiendo azogue en su oído mientras dormía, pero esa es otra historia.

Posterior a eso, no se mencionan grandes procesos por brujerías en contra de españoles en el siglo XVII, pero en el siglo XVIII aparecen dos: un esclavo mercedario de Chimbarongo, que daba hierbas para hacerse querer y una zamba santiaguina que adivinaba la suerte en el amor a través del humo del cigarro. La mujer fue condenada a destierro en Valdivia durante 10 años.

En el caso de procesos contra indígenas, existen 6 iniciados pero incompletos. Uno de ellos, acusado de hechicero que por "malas artes" habría muerto a una india. Fue condenado a diez años de destierro, cien azotes y corte de cabello en panderetas.

Las acusaciones eran variadas. Iban desde las enfermedades causadas misteriosamente que serían provocadas por brujos, andanzas nocturnas visibles para unos e invisibles para otros, transformación en animales (zorros, aves, culebras, etc), intentos de envenamientos con polvos asquerosos, apariciones de luces que suben y bajan sin explicación, costumbre del brujo de guardar sabandijas bajo la cama, cargar con bolsas con objetos sospechosos como culebras secas, partes de pájaros, hijos, huesos, etc., hablar como animales, tener fama de brujo o haber sido señalado por una machi como tal.



Hubo, eso si, otro caso importante en el sur de Chile. El 6 de septiembre de 1749 se presentó ante el cura de Chillán el capitán Alejo Zapata para formalizar una acusación contra Josefa, una india a su servicio. Habiéndola reprendido por huir de la propiedad, ésta le quemó la cocina y enfermó a su esposa Rita Dupré, a través de los servicios ofrecidos por Melchora, una india vieja, y de unos pájaros nocturnos llamados guairabos. 

Abierto el proceso se procedió con los interrogatorios de rigor y la india Melchora, acusó a varios indígenas más de brujos y al "dueño de la cueva donde se juntaban todos los del Arte para hacer celebración del demonio... y el cual sabe y conoce a los demás brujos y hechiceros que entraban a celebrar en la cueva".

Comenzó la cacería. Se detuvieron en la cárcel y algunas casas particulares a 19 nativos acusados de asistir a las reuniones en la cueva y de tener tratos con Satanás. Muchos de ellos confesaron que se transformaban en aves o en zorros para ir a las reuniones, donde practicaban ritos, bebían, bailaban y besaban a un chivato en el rabo.

Todos fueron declarados culpables y sentenciados a azotes, "hasta hacer correr sangre", seguramente también a destierros pero no encuentro la información fidedigna para darlo por efectivo.

Ya en épocas de la República, se efectuó otro gran caso de enjuiciamiento a brujos en Chiloé. En 1880 el Gobernador Martiniano Rodríguez debido a las repetidas quejas decidió llevar a proceso a sociedades místicas establecidas en en Archipiélago y que "en el útimo cuarto del siglo XIX, no se limitaron a simples actos de hechicería sino que decididamente se dedicaron a asesinar por cuenta propia y ajena, extendiéndose el terror en todas las islas del Archipiélago de Chiloé". Serían más de 100 personas las involucradas.

La mencionada sociedad no era otra que La Mayoría, una agrupación de brujos y machis que establecieron su campo de acción en todo el Archipiélago, al que llamaron La Recta Provincia. Comprendía siete distritos y estaban dirigidos por un Rey, con leyes propias y tribunales para resolver. 



Todos los involucrados fueron tomados detenidos y puestos bajo resguardo, según la orden emitida por la autoridad. "En un día dado hiciesen una recogida de todos los brujos y se los remitiesen a Ancud, con todos sus trebejos, yerbas, que debían servir de cuerpo de delito. Llegados que fueron se encerró con ellos y, uno a uno, fueron convencidos breve y sumariamente de la impotencia de su institución.

Bajo el cargo de asociación ilícita, fue desarticulado el Tribunal y su funcionamiento, aunque aun, en lo profundo de las islas perduran los mitos y creencias de la vigencia de la Recta Provincia y la certeza de estar siendo vigilados por este Rey a quien es imposible esconderle algún secreto en los límites de las islas. 

Asesinatos misteriosos, muertes de animales o enfermedades repentinas, pueden ser los castigos para aquellos que no quieren escuchar cuando el Rey da su veredicto.





Fuentes:
- Reyes sobre la tierra, brujería y chamanismo en la cultura insular. Gonzalo Rojas Flores
- El delito de hechicería en Chile indiano. Antonio Dougnac Rodríguez
- Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Lima. José Toribio Medina
- La Inquisición en Chile. José Toribio Medina
- Diablos, brujos y espíritus maléficos. Holdenis Casanova
- Potestad marital y los derechos de la mujer casada en el derecho indiano. Antonio Dougnac Rodríguez
- Proceso a los brujos de Chiloé. Jeannette Pulgar

Warband Independencia de Chile




Se puede aprender historia de muchas maneras. La más clásica es leyendo mucho, pero, para los que no les gusta leer, siempre habrá opciones.

Una de ellas es meterse en la historia, literalmente. A través de la tecnología podemos ser parte de las tropas y estar in situ en el lugar de los hechos. ¿Cómo? pues a través de los juegos de realidad virtual.

Bajo esta premisa nace Warband Independencia de Chile, que es una adaptación del juego original medieval Mount&Blade Warband. El juego permite a sus jugadores crear modificaciones para distintos escenarios y épocas y Mauromagno Patriota, chileno de corazón y nacimiento, decidió jugársela por la Independencia de Chile. Y no le ha ido nada mal. Desde el año 2011 se ha dedicado este mod y ha sabido darle el toque exacto de nuestra cultura y nuestros hechos. Conectados desde todas partes del mundo, para la actualización más reciente hecha en Agosto de 2017, ya han descargado más de 7.000 personas. En desarrollo se encuentran las traducciones al inglés, portugués, turco y ya cuenta con la traducción al chino.



Constantemente aplicando mejoras ya sea en los vestuarios, escenografía grandes como pueblos y edificaciones, la interacción de los personajes e incluso con los NPC (personajes que pueden interactuar con el jugador pero no están vinculados a la acción, ej. cantinero) como por ejemplo, aquello de preguntarle a determinados personajes en las tabernas por música folclórica y por 10 monedas, se puede elegir dentro del repertorio alguna música chilena, argentina, española o mapuche. Esta versión promete ser muy entretenida.

Pero vamos al juego mismo:

Básicamente, los grupos se dividen en 5 facciones, dos españolas o realistas y 3 rebeldes como son el Ejército de los Andes, las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Ejército de Chile. También hay una facción neutral que serían los mapuche representados por su Wallmapu. Cada uno con su lugar de origen y con libertad para moverse dentro del mapa. No es un juego que tenga un listado de metas a conseguir, como en el caso del WOW, o sólo se armen para batallas determinadas como LOL, sino que está al medio de ambas.



Pero también existe un modo multiplayer, donde se juega en línea con otros jugadores y se crean eventos para recrear las batallas épicas del período. Son eventos planificados que pueden durar un solo día o repertirse con cierta periodicidad, por ejemplo, una vez a la semana durante dos o tres meses. Se generan varios mapas para las batallas y hay misiones vinculadas a ellos como puede ser asedio, capturar la bandera, combate mortal. La gracia reside en que las personas que juegan, tienen la posibilidad de revivir momentos de la historia como si volvieran al pasado.



Al mismo tiempo, si un jugador entra en modo single y debe elegir su personaje que puede ser mercenario, comerciante, cazador de recompensas, bandido, etc. y ofrecer sus servicios a alguna de las facciones o ser parte de alguna de ellas prestando el debido juramento de lealtad. En este caso, se le entrega una propiedad para su sustento y un mínimo de dinero que debe ser utilizado en  armas y pertrechos de guerra. Para ser aceptado por algún comandante debe tener buena reputación como  guerrero, lo que quiere decir que debe tener experiencia ganada en batalla, luchas contra el enemigo y favores concedidos a ciertos generales. En la medida que pasa el tiempo en el juego, se van ganando puntos que se deben asignar al mejoramiento de sus cualidades. Y así, una cosas más otra, va mejorando su tropa y su capacidad de liderazgo.

También existe la opción de entrar al juego a batallas rápidas o escaramuzas, que no son otra cosa que entrar directo a un asedio o batalla en particular sin tener que andar vagando ofreciendo los servicios por el mapa. Y es en esta modalidad que el jugador puede elegir ser uno de los personajes históricos como Manuel Rodríguez, José de San Martín o quien prefiera y defender o atacar. Al seleccionar el personaje, se despliega una reseña histórica del mismo siendo esta la oportunidad para contar la historia.



Se recomienda jugar desde los 12 años para entender las sutilezas del juego. Cada personaje se caracteriza de acuerdo a las habilidades que se quieran desarrollar y se cumplen funciones básicas de organización en los distintos equipos. Por ejemplo, liderazgo, que es la cantidad de gente que puedes tener en tus filas y que son reclutados en las tabernas y pueblos por donde pasan. A cada uno se le debe entregar un salario y mantener bien o la tropa se puede rebelar o desertar.



Para jugarlo, hay que tener instalado el Mount&Blade Warband que es el juego original y luego descargar la modificación en alguno de los foros especializados o bien, tener una cuenta en Steam, que es una plataforma de juegos y que permite su descarga. El mod es gratuito pero M&B es pagado.

Es una entretenida opción para tomar el gusto por la historia y una forma diferente de aprenderla. Y como dice el mismo MauroPatriota, es una oportunidad para querer más al propio país, para incentivar a niños y jóvenes a que estén más cerca de la historia, a interiorizarse por los hechos de esa época. A sentir respeto por nuestros próceres y valorar lo que hicieron por la patria apreciando nuestras raíces y costumbres. Como nación, como pueblo, no nacimos del aire y es ahí, en esos momentos en que empezamos a generar nuestra propia identidad. La idea es que este juego llegue a mucha más gente, para que de una forma activa y seria, se acerquen y se identifiquen con su país.


Los invito a revisar el siguiente link donde pueden ver, comentar, ver imágenes y reseñas del juego. Y si les interesa, también descargarlo:



Para conocer como es el juego y ver imágenes:


En Facebook existen tres formas de acercarse al juego:

Fanpage:


El grupo del juego, donde podrás tener contacto con otro jugadores y estar al día de los eventos:


Y el contacto directo con el creador y adminstrador de mod


Por último, los invito a ver videos de batallas disponibles en el canal de Youtube:



Espero les guste y quedan cordialmente invitados a ser parte de esta hermosa comunidad. En una de esas, nos vemos por ahí 😉




Agradecimientos a Mauromagno Patriota

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